La mayoría de las bandas no tocan con un técnico de monitores. No hay nadie en una mesa montando una mezcla distinta para cada músico, así que el in-ear parece inalcanzable. No lo es. Con el enfoque correcto una banda lleva su propio monitoraje in-ear: cada músico con su mezcla, sin técnico y sin mesa de monitores. Esta guía enseña cómo.
Que cada músico controle su mezcla
El trabajo que normalmente hace un técnico de monitores (montar una mezcla distinta para cada músico) puede pasar a los propios músicos. Cada uno controla qué oye, y a qué volumen, en tiempo real desde su dispositivo.
Para una banda pequeña este modelo de monitoraje personal supera a un solo técnico: nadie describe un cambio y espera a que otro lo haga. El batería sube el click, el cantante sube la voz, y ninguno espera al otro.
- Cada músico monta y controla su propia mezcla
- Los cambios son instantáneos, incluso a mitad de canción
- Sin una mezcla de compromiso para toda la banda
Elige entrega por cable o inalámbrica
Una vez existe cada mezcla, tiene que llegar a los oídos. El cable es más barato y a prueba de balas: un amplificador de auriculares de petaca por músico, alimentado desde tus salidas. El precio es un cable que ata a cada uno a un sitio.
Los transmisores IEM inalámbricos te dejan moverte, a mayor coste y con frecuencias de radio que gestionar. Muchas bandas empiezan por cable y añaden inalámbrico solo donde hace falta moverse: normalmente cantante y guitarras.
- Cable: barato y fiable, pero atado
- Inalámbrico: libertad de movimiento, más coste y montaje
- Un montaje mixto vale: inalámbrico solo donde te mueves
Mantén todos los dispositivos enganchados
La parte difícil que un técnico resuelve sin que se note es el tiempo. Si los músicos lanzan la reproducción o el click desde dispositivos separados, el menor desfase entre ellos se convierte en un desastre. Todo lo que suena tiene que seguir un mismo reloj.
La solución es una única fuente de verdad: un dispositivo lleva la reproducción y el click, y todos los demás lo siguen en tiempo real, con una latencia lo bastante baja para que la mezcla se sienta inmediata y no con retardo.
- Un dispositivo es el reloj maestro de reproducción y click
- Todos los demás lo siguen en tiempo real
- El desfase entre dispositivos es el enemigo: elimínalo por diseño
Una receta simple que cada músico puede ajustar
Las mezclas personales se tuercen cuando se añade de más. Empieza casi en silencio. Mete primero el click, luego tu propio instrumento, y después solo lo que necesites para encajar con la banda. Una mezcla in-ear cargada es tan difícil de tocar como un escenario ruidoso.
Mantén el nivel general seguro. El sentido del in-ear es oír con claridad sin volumen, así que resiste la tentación de subirlo todo hasta que compita consigo mismo.
- Empieza por el click y tu propio instrumento
- Añade solo lo que necesites para seguir enganchado
- Protege tu oído: mantén el nivel bajo
Haz que aguante el mundo real
Sin técnico, la fiabilidad depende de ti. Tu monitoraje no debería depender del WiFi de la sala ni de internet: tiene que funcionar en cuanto conectas, en un sótano o en un escenario al aire libre.
Ten todo el montaje listo antes del soundcheck: mezclas guardadas, dispositivos cargados, un chequeo rápido por músico. Cuando el monitoraje se autogestiona, la preparación es lo que sustituye al técnico.
- Sin depender del WiFi de la sala ni de internet
- Mezclas guardadas y dispositivos cargados por adelantado
- Un chequeo rápido por músico antes de cada show